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Parasitosis del Ganado en pastoreo

Las infestaciones por parásitos representan uno de los más graves problemas del ganado en pastoreo, más que los problemas infecciosos e intoxicaciones por plantas, los gusanos, moscas, garrapatas y parásitos de la sangre ocupan un lugar preponderante en la prevención y el control de enfermedades en los animales que pasan la mayor parte de su vida en un medio ambiente que resulta ideal para la reproducción de esos organismos que afectan la producción de carne y leche en las regiones tropicales y subtropicales.

A diferencia de las enfermedades virales y bacterianes, la mayoría de las parasitosis ocasionan su mayor daño en animales que se encuentran crónicamente afectados, ya que son estos los que mantienen al agente patógeno replicándose e infestando a los demás animales del hato, lo que ocasiona pérdidas que aparecen ocultas a los ojos del ganadero pues es muy bajo el número de animales que mueren pero elevado el de los que se encuentran enfermos.

La distribución en México de las nematodosis es variable dependiendo de la especialidad productiva, la edad de los animales, la región ecológica, la época del año y la especie animal sin embargo es posible hablar de porcentajes promedio de infestación en ganado bovino, de esta forma el trópico húmedo de la costa del golfo de México, Chiapas y Península de Yucatán presenta tanto en los bovinos de carne como los de doble propósito los mayores niveles de infestación, encontrándose prevalencias superiores al 90% en la masa ganadera. La región de la costa del pacifico con menores ¡índices de precipitación pluvial muestra para cualquiera de los dos sistemas productivos prevalencias del orden del 80 al 85%.

PERDIDAS ECONOMICAS

Las pérdidas económicas pueden ser clasificadas en directas e indirectas. Las primeras son aquellas debidas a la muerte que ocasiona la enfermedad sobre todo en animales jóvenes o en regiones donde es prevalente el gusano del pulmón Dictyocalus spp. También son importantes las pérdidas debidas al retraso en el crecimiento por efecto de la mala absorción, lo que se refleja en animales de menor talla y con mayores días para salir al mercado, esto afecta también la menor rentabilidad de los potreros. Otro efecto se observa debido a que los parásitos predisponen la presencia de otras enfermedades al encontrarse los animales debilitados y bajo una condición de estrés.

El efecto sobre la producción lechera del parasitismo clínico y subclínico es notable, algunos investigadores han demostrado incrementos en la producción lechera de más de 200 Kg. por lactación después del tratamiento de vacas que eliminaban menos de 10 huevos por gramo de heces. Se ha demostrado un notable incremento en la producción con tratamientos antihelmínticos hacia el final del parto y a la mitad de la lactancia, ese efecto es mayor en rebaños de vacas lecheras de alta producción debido a que se refleja en un mayor apetito donde se asimila completamente el nutriente que es demandado debido a la alta demanda energética.

El efecto del parasitismo en la reproducción se observa con vaquillas de menor talla al primer servicio, retrasos en la presentación de los calores, estros silenciosos, así como crías de menor tamaño al parto.

Otro rubro de importantes pérdidas directas lo constituye el decomiso de vísceras y otros productos animales infectados por parásitos como en el caso de decomiso de pulmones, hígados o abomaso.

Las pérdidas indirectas son debidas a los tratamientos antiparasitarios más frecuentes, y el mayor manejo de los animales que presentan la sintomatología clínica de la enfermedad. Las pérdidas que ocasiona el parasitismo deben ser consideradas como algo más que la evidencia clínica de enfermedad ya sea diarreas, anemia, flancos hundidos, pelo áspero y mandíbula de botella. Las infecciones parasitarias son un problema de hato, los animales que se observan enfermos son solo una pequeña parte del problema. En momentos en que los síntomas se han hecho aparentes, los parásitos habrán causado pérdidas significativas en la eficiencia productiva del hato como la pérdida de carne, la leche que se habrá dejado de producir, los días extra al mercado y el incremento en los días abiertos para las vacas pie de cría.

La fauna parasitaria es muy diversa y puede variar de una región a otra, sin embargo las especies comúnmente encontradas en el país son Haemonchus, Trichostrongylus, Bunostomum, Cooperia, Strongyloides, Chabertia, Ostertagia, Mecistocirrus, Nematodirus, Oesophagostomum y Dyctiocaulus. Todas las especies de nematodos señalados poseen particularidades en su ciclo sin embargo aquellas que viven en el abomaso o intestinos poseen en lo general las mismas características y solo los parásitos del pulmón presentan diferencias notorias debido a la migración gástrica-pulmonar.

Ciclo Biológico.

Los nematodos gastroentéricos presentan un ciclo biológico directo de dos fases. Una externa que se lleva a cabo en el medio exterior y otra que se realiza en el animal. La fase externa tiene lugar en el medio como los pastos donde el animal vive. La infestación o inicio de la fase interna se produce por la ingestión de alimento contaminado con larvas infectantes (L3). Después de ser ingeridas se liberan de su cubierta por lo general en el órgano situado antes de aquel en donde vive la forma adulta y pueden penetrar a la mucosa, aquí mudan, regresan a la luz y después de la cuarta muda maduran para convertirse en gusanos adultos. El ciclo vital desde la ingestión de las larvas hasta la oviposición toma un tiempo variable entre semana y media a cuatro semanas, sin embargo en algunas especies las larvas de la cuarta etapa pueden tornarse hipobióticas (etapa de sobrevivencia de las larvas en la mucosa digestiva bajo condiciones adversas del medio) y prolongar su ciclo desde semanas hasta algunos meses dependiendo del momento en que existan en el medio ambiente condiciones adecuadas para madurar. Una vez desarrollados los gusanos adultos inician la oviposición en tiempo y cantidades variables dependiendo del género y especie en cuestión. Los huevos puestos por las hembras salen con la materia fecal y se desarrollan tres estados larvarios para concluir de nueva cuenta con la L3 o larva infectante.

Epidemiología

Existen diversas condiciones que afectan al ciclo del parásito dependiendo del tipo de huésped, las condiciones del medio ambiente, el sistema de producción y el uso de tratamientos químicos para su eliminación. La existencia de buenas condiciones de humedad y temperatura (ideales en el trópico) provocan la sobrevivencia de los huevos y un desarrollo en óptimas condiciones de las larvas infectantes y por lo tanto de una gran cantidad de gusanos adultos en el animal.

El huevo sobre el pasto o excremento y las fases libres son resistentes al calor o frío y a la humedad o desecación, sin embargo la temperatura óptima es de 20 a 35 Co con una humedad de 100%, sin embargo aún bajo estas condiciones no todos los huevos eclosionan ni todas las larvas infectantes alcanzan al animal lo cual es favorable para disminuir la cantidad de parásitos adultos.

Las larvas migran del excremento al pasto circundante, usan gotas de agua y películas de humedad por medio de las cuales se mueven hacia la parte superior de los pastos para que el ganado pueda ingerirlas. Cuando la humedad no es suficiente a pesar de existir buena temperatura la migración de larvas disminuye y por ende la infestación también. En las regiones tropicales la disponibilidad larvaria en el pasto coincide con la época de lluvias, el número de larvas es menor en los meses secos acumulándose en el animal larvas hipobióticas. Entre los meses de abril y mayo se incrementa la cantidad de huevos en heces lo que coincide con la llegada de las lluvias cuando es más favorable el desarrollo de las fases libres. Si la región es de una alta precipitación pluvial y alta temperatura, es posible observar varias generaciones de parásitos en el año.

El incremento en el número de larvas en el potrero depende también del estado fisiológico del animal, de hecho es conocido que las vacas cercanas al parto pasan por un momento de inmumosupresión que favorece la cantidad de parásitos adultos y huevos producidos. Esta condición incrementa notablemente el número de larvas disponibles para los becerros recién nacidos quienes además son más susceptibles a las infestaciones que los animales adultos.

La densidad animal por potrero es un factor que se relaciona de manera directa con la tasa de infección, debido a que al disminuir el número de animales en el potrero estos no consumen el forraje cercano al suelo ni contaminado con excremento, lo cual reduce de manera importante la ingestión larval.

Sintomatología

Los efectos que estos padecimientos ocasionan sobre el animal son diversos y por ellos se desarrolla una sintomatología en particular.

  • Disminución en la ingestión de alimentos 
  • Anorexia y malabsorción 
  • Pérdida de proteínas y sangre en el tracto digestivo 
  • Alteraciones en el metabolismo de las proteínas 
  • Reducción de niveles minerales 
  • Depresión en la actividad de enzimas digestivas 
  • Diarrea

Los signos clínicos de las nematodosis son variables dependiendo del género y especie de parásito que afecta al animal. Para el caso de los gastroentéricos en general se presentan los síndromes hiperagudo, agudo y crónico. El primero es poco común y solo se observa en animales altamente susceptibles. El agudo es más común en animales jóvenes con infestaciones intensas en los que llega a provocar la muerte. Finalmente el crónico es el más común, el número de animales afectados alcanza a la totalidad del hato, aunque la mortalidad es sumamente baja. Los animales afectados se muestran débiles con síntomas de agotamiento y desnutrición, hay anemia e hipoproteinemia la cual es variable dependiendo de la capacidad del animal para producción de células en la médula ósea y para reponer proteínas del hígado. La cantidad de huevos por gramo de heces puede ser menor a 2,000 y el número de parásitos adultos es variable de 100 a 1,000.

Cuantos huevos es necesario observar para aplicar tratamiento a un bovino es una pregunta difícil de contestar debido a que se deberá considerar el género y especie del parásito así como el método diagnóstico utilizado. En los casos más comunes cuando se aplica el McMaster se deberá tener en cuenta que su sensibilidad regularmente no es mayor al 70% aún con los laboratoristas más experimentados y que además se deberá de tener en cuenta que los parásitos tienen ciclos de oviposición. Se ha señalado que las cifras de huevos a partir de las cuales se observan manifestaciones clínicas son: Ostertagia spp. 5,000; Haemonchus spp. 1,000; Trichostrongylus spp. 800 – 1,200; Nematodirus spp. 500 y Cooperia spp. 300.

Control

El control de las enfermedades ocasionadas por los parásitos gastroentéricos y pulmonares es un reto para la industria pecuaria debido a que debe ser buscado el equilibrio para garantizar una óptima producción con las menores perdidas económicas. Sin embargo dependiendo del sistema de producción las estrategias de control se deberán adaptar utilizando los desparasitantes adecuadas. En el caso de la producción en pastoreo sea esta intensiva, semintensiva o extensiva deberá buscar un correcto equilibrio entre el medio ambiente, el animal y el parásito, difícilmente habremos de plantear mantener el hato o rebaño libre de parásitos debido a que estos están permanentemente expuestos a la infección, además de que esa es una condición no deseada debido a la inmunidad que adquieren los animales jóvenes al ponerse en contacto con las larvas infectantes durante su desarrollo. En estos sistemas de producción se deberá considerar la disponibilidad de potreros, las épocas de lluvia, el género de parásitos, la existencia de abrevaderos, el tipo de zacates, el sistema de crianza y las épocas de pariciones. La decisión del producto a utilizar depende entonces de si usar un producto de corta o larga acción al inicio o a la mitad de las lluvias o bien uno o dos meses antes del parto. El programa sugerido es: Ganado en pastoreo en trópico húmedo: utilice un producto de larga acción (ivermectinas) en la primera o segunda semana al inicio de las lluvias, desparasite de nueva cuenta con uno de corta duración (benzimidasoles) a los tres meses y concluya con otro tratamiento de corta duración tres meses después de este último. El objeto de este programa es reducir al máximo la carga parasitaria del potrero utilizando productos con dos mecanismos de acción diferente y dejar una pradera con baja infestación para el año siguiente. Ejemplo: si las lluvias comenzaron el 22 de abril, desparasite el 2 de mayo, repita el 2 de agosto y termine el 2 de noviembre.

Ganado en pastoreo de trópico seco o subhúmedo: aplique un producto de corta duración (bezimidasoles) en la segunda semana al inicio de las lluvias y otro de larga acción dos meses y medio después. Este programa busca reducir también como en el caso anterior la carga parasitaria en los potreros para el siguiente año. Se trata menos al animal debido a que el medio ambiente es menos favorable para el desarrollo de los parásitos, la carga animal en el potrero es menor y el riesgo de infestación también es menor.

Para el caso de los animales en estabulación en los que se busca el máximo beneficio de una dieta correctamente balanceada y no el mantenimiento de un equilibrio entre el huésped y el parásito, debido a la constante agresión del verme será necesaria una sola aplicación de un desparasitante de alta eficacia como los benzimidasoles o ivermectinas al inicio de la engorda para eliminar la totalidad de los parásitos.

La adecuada aplicación de un programa de control garantiza reducir al mínimo el efecto de los parásitos logrando equilibrar la resistencia natural e inmune del huésped, el buen manejo del potrero y la aplicación oportuna de un buen antiparasitario.

Los principios generales para un programa de control son:

  1. La unidad de tratamiento es el hato y la pastura.
  2. Buen manejo de los potreros.
  3. Aplicar tratamientos en el momento oportuno. 
  4. Utilizar el producto adecuada a sus necesidades