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Manejo adecuado del hato reproductor en una granja porcina

Resumen

El potencial productivo de una granja porcina depende del adecuado manejo del hato reproductor. Éste resulta primordial para el éxito o fracaso financiero ya que las hembras y los sementales son la base de una línea de engorda eficiente. En este artículo se tratan los procedimientos para el manejo de las cerdas primerizas durante la etapa de cuarentena resaltando la importancia de realizar exámenes serológicos previos y del cuidado que debe tenerse al adquirir animales de otras granjas. Se describen las acciones de identificación, desparasitación, vacunación y otras medidas que conviene poner en práctica durante el periodo de adaptación de las cerdas. Se resalta la importancia de las diferentes prácticas de manejo en el estímulo de la pubertad de las primerizas y de las precauciones que deben tomarse durante la gestación destacando las condiciones de alojamiento y de temperatura del medio ambiente, así como las practicas para una adecuada alimentación.

Se ven además los aspectos relativos a la detección de calores con auxilio del semental describiéndose las condiciones apropiadas para lograrlo, así como la forma de diagnosticar la gestación a través de la observación de las hembras. Se indican las medidas de manejo durante la etapa de servicio destacando la importancia de la condición corporal de las cerdas y del medio ambiente en que éstas se alojan; los procedimientos apropiados para la detección del celo y para el manejo al momento del servicio con las opciones de monta natural e inseminación artificial. Por lo que respecta al semental, se establecen los objetivos básicos de manejo y de medicina preventiva; la importancia de la cuarentena y la conveniencia de someterlos a un periodo previo de adaptación dentro de la granja. En cada caso, se prescriben los productos que es recomendable utilizar.

El hato reproductor se compone de animales con diferente sexo, edad y estado fisiológico lo que implica sistemas de manejo y medidas de medicina preventiva específicas en cada caso

Manejo del hato reproductor

El potencial productivo de cualquier granja porcina depende del hato reproductor ya que las hembras y los sementales son la base de una línea de engorda eficiente, con su aporte reproductivo y con su material genético.

Gran parte de la eficiencia de una operación porcícola se basa en las medidas utilizadas para el manejo y sanidad del hato reproductor. Esta eficiencia se logra con el cumplimiento de las metas siguientes:

  • Rápida llegada a la pubertad de las hembras.
  • Mayor producción de las primerizas.
  • Fertilidad superior a 80% cuando menos.
  • Productividad de más de 10 lechones nacidos vivos por parto.
  • Rápido retorno a celo después del destete.
  • Mayor número de cerdos vendidos por hembra, por año y de mayor peso.

Para alcanzar las metas anteriores se requiere:

  • Un adecuado sistema de manejo.
  • Buena sanidad en el hato reproductor.
  • Personal calificado y motivado.
  • Un programa de bioseguridad y nutrición adecuado a las necesidades de la línea genética.

El hato reproductor se compone de animales con diferente sexo, edad y estado fisiológico lo que implica sistemas de manejo y medidas de medicina preventiva específicas en cada caso. Los factores principales relacionados con el hato reproductor son:

  • Manejo de las primerizas.
  • Edad a primer servicio.
  • Condiciones de manejo y alojamiento durante la gestación.
  • Estación de calores.
  • Supervisión del servicio
  • Manejo y uso de los verracos.

Manejo de la cerda primeriza

Las cerdas primerizas son cerdas púberes que no han tenido ningún parto y que se seleccionan o se compran entre los cuatro y medio y cinco meses de vida.

A esta edad muchas de las hembras no han alcanzado todavía la pubertad cuando se integran a la granja.

Su manejo persigue los objetivos siguientes:

  • Presentar el celo lo mas rápida y homogéneamente posible para poder agruparlas y programar su inclusión en la línea de producción.
  • Alcanzar el peso suficiente para tener una vida reproductiva adecuada.
  • Tener un estado inmunitario adecuado.
  • Tener una camada numerosa desde el primer parto.
  • Tener un rápido retorno a celo después del destete.

En la presentación de la pubertad influyen los siguientes factores:

  • Edad y peso.
  • Genética.
  • Medio ambiente.
  • Nutrición.
  • Manejo (exposición o contacto con sementales y detección correcta del estro).
  • Instalaciones.
  • Estado sanitario.

Cuarentena

Debe existir un periodo de cuarentena fuera de la granja durante el cual es necesario realizar muestreos serológicos, con fines de diagnóstico, que permitan detectar anticuerpos y evitar que ingresen animales reactores positivos a enfermedades que la granja no tiene.

Con objeto de lograr una adecuada protección de la granja y evitar el ingreso de enfermedades que no se padecen en el interior de la misma, es importante inmunizar a las hembras de reemplazo. Es de gran importancia establecer los calendarios de inmunizaciones en el área de las hembras de reemplazo.

Especial cuidado habrá que tener con cerdas compradas en otras empresas o en granjas con antecedentes de Síndrome Reproductivo y Respiratorio del Cerdo (PRRS). Estas hembras deben pasar por la cuarentena e integrarse a la piara a una edad de tres y medio a cuatro meses para que alcancen un nivel inmunológico adecuado o definitivamente evitar su ingreso.

Las enfermedades que se pueden detectar son: PRRS, parvovirus, GET, leptospirosis, Enfermedad del Ojo Azul y Enfermedad de Aujeszky.

En general, no es recomendable recibir a los animales que entran al área de cuarentena con antibiótico en el alimento o en el agua, porque esto podría enmascarar alguna enfermedad. A juicio del médico veterinario responsable de la granja podrá aplicar por vía parenteral Baytril Inyectable al 5% a razón de 2.5 mg. por kg de peso una vez al día por tres días, en casos de un problema de tipo infeccioso.

Adaptación

Una vez pasada la cuarentena, es necesario un periodo de aclimatación al medio ambiente y a las instalaciones del área de servicios y gestación de por lo menos tres semanas antes de realizar el primer servicio.

Durante este período las hembras deben ser objeto de las medidas siguientes:

Identificar con aretes

Desparasitar con Bayverm granulado con una dosis única de un gramo por cada 30 kg de peso vivo, mezclado en su ración diaria. Otra opción para llevar a cabo la desparasitación es el uso de productos a base de ivermectinas como Baymec Prolong aplicado por vía intramuscular en dosis de 1 ml por cada 33 kg de peso vivo. Este producto permite la eliminación de parásitos tanto internos como externos.

Vacunar contra parvovirosis y leptospirosis de 4 a 6 semanas antes de la monta y repetir la aplicación 2 a 4 semanas después.

En programas de control de rinitis atrófica y en granjas con antecedentes de erisipela, hay que vacunar a las hembras primerizas por vía intramuscular (IM) a los 6 meses de vida y una dosis de refuerzo 2 a 3 semanas después.

En granjas donde exista la pleuroneumonía por Actinobacilus pleuropneumoniae, se recomienda la doble vacunación con intervalo de 2 semanas.

Para el control de micoplasmosis se utiliza una bacterina, en este caso Bayovac Neumoguard en los lechones de 14 días de vida repitiendo dos semanas después.

En granjas ubicadas en zonas de control y erradicación de fiebre porcina clásica, se debe aplicar la vacuna contra la misma antes del primer servicio.

Es en este momento de adaptaciones cuando se establecen calendarios de vacunación contra otras enfermedades como: Enfermedad de Aujeszky, Enfermedad del Ojo Azul, etc, dependiendo de las necesidades de la granja y de la presencia de éstas, en las zonas del país.

El sistema de alimentación para las hembras primerizas se llevará a cabo administrando 2 kg. de alimento de reproductoras al día. Sin embargo, en algunos casos es recomendable mantener la alimentación a libre acceso con el mismo tipo de alimento hasta el momento del servicio.

Estimulación de la pubertad

Es importante que las cerdas jóvenes alcancen la pubertad y presenten el celo en forma sincronizada, con el fin de poder lotificarlas. Sin embargo, esto no significa que deban aparearse al primer celo. Para estimular la pubertad ya se han realizado algunas prácticas de manejo que favorecen la presentación del primer celo como son la agrupación y el cambio de alojamiento.

Sin embargo, lo más importante es exponerlas a la presencia de un semental adulto al menos una vez al día durante 15 o 30 minutos; de preferencia moviendo las cerdas hacia una área cercana al corral del semental.

Estas prácticas de manejo logran que cerca de 90% de las hembras presenten el celo en un lapso de 5 a 7 días. Sin embargo, no deben realizarse en cerdas con menos de 160 días de vida ya que pueden resultar camadas pequeñas cuyo desempeño seguramente será pobre; especialmente la presencia de un macho a esta edad, puede causar una mejor adaptación de las hembras a éste y una disminución de su respuesta sexual posteriormente.

Es muy importante detectar el celo dos veces al día, por personal calificado y de preferencia con ayuda del semental, y registrar la fecha de entrada en celo de cada animal. No hay que olvidar que las manifestaciones de celo en las hembras jóvenes son menos marcadas que en las adultas por lo que es más probable que una cerda en estro pase inadvertida para un operador, pero no para el semental.

Servicio

El servicio se debe realizar basándose en el peso del animal más que en el número de celos. Como recomendación general se debe dar el primer servicio cuando tenga por lo menos 120 kg. de peso, al tercer celo y alrededor de los 210 días de vida; aunque en algunas líneas genéticas este peso deba ser de hasta 140 kg.

En el caso de las hembras primerizas se recomienda dar tres servicios durante el celo a las 12, 24 y 36 horas. En caso de usar monta directa, no deben emplearse sementales muy pesados o agresivos.

Una cerda que no presente celo 35 días después de iniciada su aclimatación, debe agruparse en otro lote de primerizas, alojarla con un macho y como recurso extremo dejarla sin comer 24 horas; si no presenta celo en 10 días debe considerarse su eliminación. Una cerda joven que no presenta celo a los 7 meses y medio de vida debe eliminarse.

No es recomendable el uso de productos hormonales, excepto en casos donde sea muy importante tener una sincronización del lote de primerizas se recomienda el uso de Reprodín a una dosis 0.7 a 1 ml por vía intramuscular para la inseminación simultánea de un lote de hembras con semen diluído o congelado o bien, la incorporación sincronizada de un grupo de animales de otra línea genética a la población.

Manejo durante la gestación

Una vez apareadas, las hembras deberán considerarse potencialmente gestantes y ser sometidas a un manejo específico que contempla los siguientes aspectos:

Alojamiento

Ofrecer un espacio vital por animal, de al menos 3.5 m2 cuadrados.

Evitar agruparlas durante 5 semanas después de la monta. Evitar corrales resbalosos, con más de 3% de declive y grupos de más de 20 hembras, en caso de ser alojadas en corral. De preferencia deben ubicarse en corrales totalmente techados. No agrupar primerizas y adultas en el mismo corral.

Medio ambiente

Evitar temperaturas altas por arriba de 27° C, especialmente durante la segunda y tercera semana de gestación.

Mantenerlas de preferencia entre 13 y 18° C. En el caso de condiciones extremas de calor se recomienda el uso de sistemas de enfriamiento con rociadores por goteo y ventiladores.

Evitar la exposición a los rayos solares mediante el uso de cortinas o mallas oscuras que impidan los rayos solares directos o resolana.

Alimentación

Evitar un exceso de energía en la dieta durante el primer tercio de gestación, lo que se logra con una ración diaria de 2 kg/animal con 3.2 Mcal/kgl de energía metabolizable.

Evitar que las cerdas pierdan condición física o se pongan obesas dando una alimentación individualizada.

En granjas con lechones de bajo peso al nacimiento, incrementar la ración de la cerda hasta 3 kg de alimento por día desde el día 80 de gestación o bien cambiar la dieta por alimento de lactancia.

Detección de repeticiones

Detectar calores dos veces al día con ayuda de un semental durante 15 minutos, desde el día 18 hasta el día 23.

Recordar que existe un segundo pico de repeticiones entre los días 25 y 28 de gestación, que corresponde a aquellas cerdas que sí tuvieron fertilización pero no implantación y que retornan a celo tardíamente.

En estos casos, la detección de calores debe expanderse hasta cubrir el segundo pico.

En el caso de cerdas alojadas en jaulas, recordar que un semental solo estimula la manifestación de celo a las cerdas de 6 a 8 jaulas, por lo que es importante restringir el movimiento del verraco a este número de jaulas cuando se hace la detección de celos.

Las cerdas repetidoras se volverán a servir y se lotificarán en un nuevo grupo. Toda cerda que repita dos veces en condiciones normales (en ausencia de un brote de una enfermedad infecciosa que afecte a la reproducción), debe desecharse.

Diagnóstico de gestación

Realizar la detección de la gestación con un aparato de ultrasonido a los 30 días de gestación y confirmarla a los 60 días de gestación.

Observar el crecimiento del vientre a partir de los 70 días de gestación. Observar el desarrollo mamario a partir del día 90 de gestación.

Medicina preventiva

En el caso de granjas donde existan problemas constantes de leptospirosis, se recomienda la vacunación de hembras multíparas vía IM al inicio del segundo tercio de gestación.

En granjas donde se han implantado programas de vacunación para el control de enfermedades como rinitis atrófica, ersipela, colibacilosis entérica neonatal y gastroenteritis transmisible, debe realizarse la vacunación contradichas enfermedades en el último tercio de gestación.

Para la prevención de rinitis atrófica y erisipela se recomienda la vacunación 4 y 2 semanas antes del parto en primerizas y 2 semanas antes del parto en multíparas.

Para la prevención contra gastroenteritis transmisible se vacuna a las hembra vía IM 6 y 2 semanas antes del parto. Todas las hembras deberán desparasitarse internamente 15 días antes del parto, con Bayverm granulado en dosis de 7 gramos por hembra mezclado en su ración diaria de 2 kg de alimento. Entre 4 y 7 días antes del parto las hembras deberán bañarse con agua y jabón, desinfección con Virkon S y desparasitarse externamente para ser introducidas en la sala de maternidad.

Para la desparasitación externa se recomienda el uso de Asuntol en forma de aspersión o de baño a razón de un gramo/ litro de agua. Con el fin de reducir el manejo y control de la sarna, se puede aplicar Sebacil Pour-on a lo largo del dorso del animal, iniciando en la parte de atrás de la cabeza y hasta la base de la cola, con una dosis de 20 ml por cada 50 kg de peso vivo.

Manejo de la cerda durante la etapa de servicio

La etapa de servicio comprende desde el destete hasta que la cerda vuelve a ser apareada. Este intervalo es uno de los problemas más serios desde el punto de vista reproductivo ya que repercute en el número de partos por año de la hembra. Los aspectos más importantes de esta etapa son: la condición corporal de la cerda, las condiciones del medio ambiente y la detección del celo y el manejo durante el servicio.

A continuación se describen las prácticas de manejo más importantes relacionadas con dichos aspectos:

Condición corporal de las cerdas

En el caso de cerdas cuya condición corporal sea superior a 2.5, suministrar una ración de 2 a 2.5 kg/día de alimento de gestación.

Las cerdas con condición corporal de 2.5 o menos deberán recibir 3 a 4 kg de alimento por día por animal. Después del primer parto se recomienda la alimentación a libre acceso hasta el momento del servicio.

En el caso de hembras extremadamente delgadas se evaluará la posibilidad de desecharlas o bien dejar pasar un celo para que recuperen su condición corporal antes del servicio.

Medio ambiente

Alojarlas en grupos pequeños (6 animales o menos sería ideal) con un espacio mínimo de 3.0 metros cuadrados por animal. Corrales secos y con pisos no resbalosos. En caso de ser alojadas en jaulas, ubicarlas enfrente de los corrales de los sementales con la parte frontal de la jaula dirigida hacia los corrales de los sementales. Evitar temperaturas arriba de 27° C y suministrar agua potable con un flujo constante de 3.0 litro/minuto. De preferencia los corrales estarán totalmente techados.

Detección del celo

Alojarlas en contacto directo y constante con un semental adulto. Cambiar con frecuencia al semental al corral adyacente al de las hembras destetadas para evitar que se habitúen a su presencia y se pierda el estímulo que éste ejerce sobre ellas.

Las cerdas deben llevarse dos veces al día a una área de detección de celo, donde estén alojados varios sementales. En caso de no contar con un sitio de esas características, es necesario introducir un macho al corral de las hembras de 15 a 30 minutos dos veces al día, con supervisión del operador.

Detectar el celo sin ayuda de un semental solo garantiza 50% de detecciones. La presencia del semental por menos de 15 minutos solamente permite la detección de 74.8% de las hembras en celo.

Manejo al momento del servicio

Antes de entrar en recomendaciones sobre el manejo al momento del servicio o inseminación artificial, es importante recordar los siguientes aspectos acerca de la presentación del celo en la cerda:

  • La duración del celo puede ser de 12 a 120 horas y con mayor frecuencia de 48 a 72 horas.
  • La ovulación ocurre entre 30 y 36 horas después de iniciado el celo. La ovulación dura 6 horas y la vida del óvulo de 6 a 8 horas.
  • La ovulación ocurre entre 30 y 36 horas después de iniciado el celo. La ovulación dura 6 horas y la vida del óvulo de 6 a 8 horas.
  • En un celo más largo hay mayor número de ovulaciones.
  • Mientras mayor es la reacción de inmovilización de la cerda mayor es la ovulación.
  • Las cerdas repetidoras, falladas, abortadas, (hembras problema), etc. presentan celos y momento de ovulación irregulares si se comparan con una cerda destetada que entra en celo normalmente.
  • Mientras más cercana sea la monta o la inseminación al momento de la ovulación mejores resultados se obtendrán.

Una vez tomados en cuenta los aspectos anteriores, se deberán realizar las siguientes prácticas de manejo:

Al momento del destete aplicarles 2-3 ml de Vigantol ADE por vía IM.

Detectar calores dos veces al día con ayuda de un semental dedicando un mínimo de 15 minutos por corral.

En el caso de monta natural, realizarla en un corral de montas o en el corral del semental, nunca en un corral con varias hembras, en un pasillo o en un corral con piso resbaloso o sin sombra.

En el caso de inseminación artificial es necesario tener un macho cercano para estimular a la hembra durante el proceso de aplicación del semen.

En el caso de hembras destetadas que entraron en celo en el periodo esperado, dar 2 montas o inseminaciones a las 24 y 36 horas de iniciado el celo. En granjas donde existen suficientes sementales o dosis de semen de buena calidad, dar 3 montas o inseminaciones a las 12, 24 y 36 horas de iniciado el celo.

En el caso de “hembras problema” dar un mínimo de 3 montas o inseminaciones, iniciando en el momento de detectarlas en celo y posteriormente cada 12 horas.

Las hembras en buena condición corporal, que no hayan presentado celo después de 10 días de destetadas, se reagruparán, se pondrán en contacto directo a solas con el semental por 15 minutos diariamente. Si con este manejo las hembras no manifiestan celo 30 días después del destete deben eliminarse.

En el caso de hembras repetidoras que presenten descargas vaginales 2 ó 3 semanas después del servicio pueden tratarse con Tetrabac líquido al 10% en dosis de 11 mg por kg por vía parenteral una vez al día durante un mínimo de 3 días.

Manejo del semental

El semental individualmente influye mucho más en la producción y en la transmisión de características genéticas a los centros de engorda que la hembra reproductora, por lo que la inversión que se hace en ellos repercute económicamente de manera importante. Los objetivos básicos de un programa de manejo y medicina preventiva para los sementales son:

  • Prepararlos para iniciar su uso cuando alcancen la madurez.
  • Optimizar su uso con el mayor número de cerdas posible.
  • Mantener una adecuada fertilidad, prolificidad y líbido durante toda su vida productiva.

Las prácticas de manejo en un semental pueden dividirse en períodos de cuarentena, adaptación, entrenamiento y trabajo como se describen a continuación:

Cuarentena

El periodo de cuarentena de un semental es semejante al de las hembras mencionado con anterioridad. Los animales generalmente se reciben de otras granjas a la edad de 6 meses después de haber pasado por una serie de pruebas de selección.

Durante este tiempo se deben realizar análisis serológicos para detectar anticuerpos contra las mismas enfermedades mencionadas en el caso de las hembras.

La cuarentena debe realizarse fuera de la granja de destino, alojando a los animales en forma individual, pero evitando que permanezcan totalmente solos o aislados de otros cerdos pues es frecuente que este periodo de aislamiento afecte negativamente su conducta sexual en el futuro. Se recomienda que el semental llegue al área de cuarentena con otros machos o con el lote de cerdas de reposición correspondiente.

Al igual que las hembras, en ciertas circunstancias se recomienda la aplicación de Baytril solución oral en el agua de bebida a razón de 5 mg por kg de peso durante 10 días o la inyección Baytril inyectable 5% en dosis de 2.5 mg por kg de peso vivo una vez al día por 3 días.

Adaptación

Una vez terminada la cuarentena se inicia el periodo de adaptación que dura de 3 a 4 semanas. En dicho periodo el semental se aloja dentro de la granja en el área de servicio y gestación donde es requerido.

Ubicarlo en un corral de por lo menos 8 m2, totalmente techado y con un bebedero de chupón localizado a por lo menos 75 cm del piso.

No es conveniente alojarlo en un corral con declive en el piso mayor de 3% y de preferencia deberá contar con material de cama, al menos durante el periodo de adaptación.

Mantenerlo a una temperatura promedio de 20° C. Suministrarle alimento de reproductores a razón de 2 a 2.5 kg por día. Identificarlo con aretes en caso de ser absolutamente necesario.

La cuarentena debe realizarse fuera de la granja de destino, alojando a los animales en forma individual, pero evitando que permanezcan totalmente solos o aislados de otros cerdos, pues es frecuente que éste periodo de aislamiento afecte negativamente su conducta sexual en el futuro

Entrenamiento del semental

Iniciar a los 7 meses de vida. Nunca gritarle, golpearlo, ni llevarlo por pasillos obscuros, muy iluminados o con obstáculos.

Llevarlo con anticipación al corral de montas para que se familiarice con el corral y el trayecto. Colocarlo donde vea la monta o colección de semen de otro semental.

Si se va a emplear monta directa se le debe presentar a una cerda pequeña en celo, que no sea primeriza ni agresiva, de preferencia una cerda que haya sido montada por otro macho con anterioridad, durante el mismo celo. Que permanezca con el macho por 10 minutos como máximo.

Trabajo del semental

En sementales de 8 a 10 meses de vida se recomienda un máximo de 2 montas o colecciones por semana. De 10 a12 meses, se debe colectar el semen 3 veces por semana con un descanso de 48 horas entre montas o inseminaciones.

Con más de 12 meses de edad, 4 montas o colecciones por semana, permitiendo un periodo de descanso entre ellas.

En caso de trabajo excesivo a altas temperaturas, bajar la relación macho/hembra de 20 a 30%. Evitar temperaturas mayores a 27° C.

Medicina preventiva en el semental

Aplicar 5 ml de Vigantol ADE por vía IM cada mes. Desparasitación externa con Asuntol a razón de 1 gr/lt en forma de aspersión o con Sebacil Pour on en aplicación tópica en el dorso a razón de 20 ml por cada 50 kg de peso vivo, cada 3 meses.

La desparasitación interna con Bayverm granulado en dosis de 1 gr por cada 30 kg de peso vivo mezclado en suración diaria como dosis única cada 3 meses. Se puede substituir la desparasitación externa o interna, con el uso de Baymec Prolong por vía IM en dosis de 1 ml por cada 33 kg de peso vivo.

Vacunar contra leptospirosisis, parvovirus y erisipela y de acuerdo al calendario de vacunación del pie de cria por vía IM 3 veces por año en fechas fijas

En zonas de control para la Fiebre Porcina Clásica, vacunar 2 veces por año en fechas fijas.